Tanabata

TanabatatanabataNo todo amor tiene un final feliz, ni todo romance rebelde termina en con un final trágico, esto lo demuestra la leyenda de Tanabata, una leyenda que podría identificarse fácilmente como la de romeo y Julieta, pero trasladado a la eternidad e interpretado por seres inmortales. Todo comienza con Orihime, la hija del rey del cielo, la cual desde pequeña se dedicó a las tareas en el telar, pues descubrió que allí se sentía realmente feliz mientras creaba los más hermosos vestidos para su padre. Ella siempre trabajaba en la llanura celestial, pero un día mientras se dirigía hacia su telar se topó en el camino con un hermoso joven que era pastor de bueyes, al verse el amor fue instantáneo y no tardaron en comenzar un romance apasionado, al enterarse de esta situación el rey del cielo decidió que los jóvenes deberían casarse, así podrían volver a vivir normalmente. Pero los planes no salieron según se esperaba, pues los jóvenes comenzaron a pasar día y noche juntos, sin separarse y descuidando sus obligaciones, Orihime no volvió a tejer nada y el joven abandono completamente a los bueyes en el campo, así que al rey del cielo le pareció que debía terminar el romance, entonces separo a la pareja y los convirtió en estrellas, pero luego decidió que para que el castigo no fuera tan cruel les permitió verse un día al año, la noche séptima, del mes séptimo, ese día las urracas volaban hacia el rio celestial y se juntaban para formar un puente por el cual los amantes podían cruzar para abrasarse y permanecer junto toda la noche, pero si ese día en particular había mal tiempo, entonces el rio crecían y los amantes no podían verse hasta el año siguiente, por esa razón a la lluvia de ese día se la llama “Lluvia de lágrimas” en honor a la pareja separada