Leyenda de la nativa mariana

La leyenda de la nativa Mariana trata de una mujer que era alta, muy delgada, casi esquelética, tenía una larga cabellera de color negro y una piel que era más bien de aspecto cobrizo, ella se encontraba siempre viviendoimage024 debajo de un algarrobo y una de las cosas que más le gustaba hacer era hacer sonreír a los pequeños que se acercaban a su guarida, cuando lo hacían, ella comenzaba a contarles cuentos, fabulas y toda clase de relatos para divertirlos y muchas tardes recibía visitas, pero también se dedicaba a vender unas piedras brillantes para los turistas que según lo que decían las personas que la rodeaban se trataba a de pepitas de oro.

Las pepitas de oro que vendía Mariana ella decía que las sacaba de un pocito que se encontraba junto a su hogar, entonces allí es donde iba por las tardes a buscar hasta encontrar muchas piedritas que pudiera luego vender, pero los conquistadores no pudieron aguantar para tener que ir a la casa de Mariana que la encontraron porque siempre estaba fumando un cigarro y siguieron simplemente el rastro de sus cenizas hasta llegar al algarrobo, lo que ellos no sabían es que ella contaba con un perro fiel que siempre la cuidaba y la seguía a donde vaya, entonces cuando llegaron para robarle todas las pepitas de oro y quitarle también el pocito de donde las tomaba, el perro les mostró a los maleantes sus afilados y temibles colmillos, mientras tanto podían escuchar una risa a carcajadas desde lo más alto del árbol que era Mariana sin poder parar de reír, aquella noche no pudieron robarle, pero tampoco la gente volvió a verla, ni a ella, ni a su pocito porque pasaron incluso los años, pero nadie logró encontrar de donde era que ella tomaba las piedritas que eran en realidad oro.